La última vez que lo vi fue como si yo hubiera salido de una caja de cristal, y dentro de esas paredes transparentes se veía un mundo perfecto, majestuoso, irrompible. Dentro, podías ver más brillante la luz, y más unidos nosotros. Pero en el día en el que tuve que salir de esa caja, no había vuelta a ella, había aprendido que desde afuera esa caja era muy pequeña, y que en realidad no me dajaba tocar nada, ni estirarme para poder relajarme. Estaba tan tensa ahí adentro. Y ahora, desde donde estoy parada puedo verme en el pasado intentando encogerme para no lastimarme, admirando lo frágil que es, y lo especial también. Pero no pertenecía a ella, y aún así me dolió cuando fui sacada de mi propia caja , y ahora no puedo volver a entrar. (7-09-19)

Es como si un interruptor se me fuera puesto, cuando comienza a oscurecer te enciendo para recordar por qué te quise tanto, y por qué me quise por ello, sólo enciendo la luz para recordar a quién admiré y a quien amaré por ello. Es verdad, nunca se deja de amar. Pero a veces esa luz se vuelve innecesaria cuando amanece, y como no pertenece al día es momento de apagarla otra vez.

>